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El proyecto que pudo haber sido… y no fue… 1 junio 2012

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Antes que nada (y con un poquiño de retraso) felicitar a otro equipo blanquiazul (ya somos mayoría…) que vuelve a donde le corresponde: a la División de Oro del fútbol español. Bienvenidos, deportivistas…

Bien, sigamos a lo nuestro… Durante los años 2001 y 2002, el señor Parsons se embarca en una nueva y arriesgada aventura musical, previa a la publicación de su último disco, “A valid path” (publicado posteriormente en 2004 y del que hablamos en la anterior entrada). Dicha aventura consiste en hacer una gira con otros músicos de la talla de Todd Rundgren o Christopher Cross, en homenaje a “The Beatles”, gira que llevaba por nombre el de “A walk down Abbey Road”,

tocando la guitarra, los teclados y prestando su voz a canciones propias y ajenas, como el célebre y maravilloso “Blackbird” del cuarteto de Liverpool.

Por otro lado (y ya haciendo casi arqueología musical) deciros que los “Project” compusieron en 1981 un disco que jamás vió la luz (y, probablemente, jamás la verá) y que llevaba por título el de “The Sicilian defense” (La defensa siciliana, que es el nombre de una de las aperturas del ajedrez). El sello Arista decidió que la calidad de las pistas que la componían no era la adecuada y encerró bajo siete llaves la grabación maestra. Uno de los cortes fue “rescatado” e incluído en una de las reediciones de todos los discos de los Alan Parsons Project, que volvieron a salir al mercado en 2008, incluyendo los cortes originales y temas inéditos, entre los que se encuentra esta maravilla, que interpreta al piano Eric Woolfson y que se titula “Elsie´s theme”. Cerrad los ojos y abrid vuestro corazón:

Paralelamente, en abril de 2009 también sale al mercado un recopilatorio de canciones que Eric había compuesto mientras era parte integrante del grupo y que, por una u otra razón, Alan había descartado y no habían sido incluídas en ningún álbum. Eric se decidió a publicar diez de ellas bajo el nombre de “The Alan Parsons Project that never was” (El proyecto de Alan Parsons que nunca existió),

grabado en octubre de 2008 y que salió publicado en el sello “Limelight Records”.

Hemos ido seleccionando canciones de diversas épocas, y según las finalizaba eran incluidas en el proyecto. Básicamente la elección fue aleatoria. Al rebuscar en mis archivos me sorprendí al encontrar mucho material inacabado, canciones que podían haber entrado perfectamente en los discos del grupo. Ahora doy la oportunidad a la gente para que las conozca. Respecto a las canciones de mi etapa en solitario, aunque se hayan lanzado muchos años después de la separación del grupo todas ellas empezaron a componerse, de una u otra manera, en mi época de Alan Parsons Project. Bueno, el gusto de la gente no suele cambiar mucho con los años, así que si entonces a Alan no le gustaban estas canciones, no creo que le fueran a gustar ahora (Eric Woolfson).

Una de esas canciones que no fueron exquisitas al fino paladar musical de Alan Parsons (¿se puede ser tan estúpido???) es esta “I can see round corners”, que constituye la canción número cinco de dicho disco:

Poco después de su lanzamiento al mercado, Eric Woolfson nos dejaba el 2 de diciembre de 2009, después de una dura lucha contra el cáncer.

Los últimos proyectos de Alan han sido, por un lado, la salida a la venta el día 6 de abril del 2010 de un concierto grabado en la Plaza Mayor de Madrid con varios años de retraso, ya que tuvo lugar el 14 de mayo de 2004… con el título de “Eye 2 eye: Live in Madrid” (Ojo por ojo: En vivo en Madrid)

siendo una reedición del deuvedé que salió a la venta en el 2005 con otra carátula y en otro sello discográfico.

El otro proyecto consiste en una serie educativa sobre la grabación de sonido, “The art and science of sound recording“, en el que incluye una canción compuesta expresamente para la ocasión, acompañado por varios de los componentes del grupo “Toto“. Se titula “All our yesterdays” (Todo nuestro pasado):

No me queda mucho más que añadir… Seguro que me he dejado un montón de cosas en el tintero sobre este genio musical, que en la actualidad sigue viviendo en California rodeado de su familia, cuatro perros, un conejo y un pony y que ha dejado una huella indeleble de su paso por el mundillo musical… e incluso en el mundo del cine (Clicad en VER EN YOUTUBE):

Un camino válido 29 mayo 2012

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Continuando donde lo dejamos, el (hasta ahora) último disco de Alan Parsons contiene varias sorpresas. En primer lugar, el giro descarado hacia lo electrónico, dejando a un lado la vertiente pop-rock sinfónico que le había caracterizado en casi toda su carrera musical. Por el otro, prescindir de sus habituales colaboradores para sustituirlos por grupos de música electrónica y artistas consagradísimos, que veremos más adelante.

En tercer lugar, Alan se siente arropado en la grabación por su familia, tanto por su esposa Lisa (que aparece en varias canciones en los coros), como por el hijo de ambos, Jeremy, que se ocupa (de tal palo, tal astilla…) de la programación de los secuenciadores y de la guitarra.

Para que os déis cuenta del giro espectacular que da míster Parsons, no tenéis más que escuchar el corte con el que se abre el disco, oscuro y complejo como él solo y que podría perfectamente encuadrarse en cualquiera de los múltiples recopilatorios de música chill-out que han salido al mercado con la etiqueta de “Café del Mar“. Su título, “Return to Tunguska”:

Este tema, compuesto por el propio Alan y el programador Simon Posford (que es la mitad del grupo de música “psybient(¿einnnn?) que se llama “Shpongle“), tiene como guitarrista a nada menos que David Gilmour, el mítico líder del no menos mítico grupo Pink Floyd y en las voces adicionales al mismo Parsons y a su mujer, Linda.

El título del tema hace referencia al evento que tuvo lugar en la localidad siberiana de Tunguska, es decir, la misteriosa explosión que arrasó la zona en 1908.

Continuando con el desarrollo del álbum, en el quinto corte nos encontramos con otra colaboración especial, la del Nortec Collective, un grupo de música electrónica de Tijuana, localidad mejicana fronteriza con los iunáitestéits, que fusiona la música popular de su zona con la electrónica, dando lugar a esta extraña mezcla que vais a escuchar en el siguiente vídeo. Su título es “Tijuaniac” y yo me atrevería a catalogarlo como “jazz electrónico”. Juzgad vosotr@s mism@s:

En esta pieza musical, Alan se ve arropado por los cinco integrantes del grupo, cada uno usando su propio sintetizador e interactuando con todos los demás, dando como resultado este tema instrumental.

El siguiente corte, que hace el número seis, se titula “L´arc en ciel” (El arco en el cielo, o Arco iris) y está dedicado a Anson Grossfeld, un buen amigo de Alan que falleció en el 2004 víctima de un cáncer. La viuda de Anson, Sonia, comentó a Alan que había un espectacular y bello arco iris sobre las colinas de Los Angeles en el momento en que Anson falleció. Y Alan quiso dedicarle este tema como póstumo homenaje a su amigo:

Alan trabajó en este tema con el músico Timothy Wiles (más conocido en el mundillo musical como Überzone, o como su nombre artístico, Q), grabando gotas de agua individuales y convirtiéndolas en patrones rítmicos. Los sonidos de la tormenta y de los truenos que se escuchan, sobre todo al principio, son efectos de sonido pregrabados, pero el de la lluvia que cae está grabado parcialmente en el propio patio del estudio de grabación, mezclándolo con el sonido de gotas de agua de una bañera que caen por el desagüe, generando el sonido que apreciáis en este tema. La estupenda guitarra que escucháis pertenece al músico Alastair Greene.

Qué mejor manera de finalizar el último disco que ha grabado hasta el momento míster Parsons, que volver a escuchar la voz de Orson Welles en esta remezcla de uno de los primeros éxitos de los Alan Parsons Project, titulada “A recurring dream within a dream” (Un sueño recurrente dentro de un sueño), en el que se mezclan (y modernizan) los dos primeros cortes de “Tales of mystery and imagination”:

La voz de Orson Welles es lo único que no he cambiado en esta canción, todo lo demás es absolutamente nuevo. Una de las razones para rehacer dos de estas antiguas canciones es guardar el enlace entre pasado y presente. Pienso que con ello se puede demostrar bastante bien cómo han cambiado los tiempos y hacer una interesante comparación entre la producción y las técnicas de sonido de entonces y las de ahora (Alan Parsons).

Pudiera parecer que con este último tema instrumental, cerramos el círculo que habíamos comenzado muchas entradas atrás, pero voy a intentar que esto no quede así… CONTINUARÁ…

Más cuentos de misterio y de imaginación… 26 mayo 2012

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Con el nuevo milenio, tiene lugar un vacío enorme en la carrera de las dos grandes mentes pensantes que formaron los “Alan Parsons Project”, más aún si cabe si lo comparamos con los inicios esplendorosos de su carrera musical, en los que publicaban un álbum por año… Tanto Alan como Eric, cada uno por separado, se toman unos cuantos años sabáticos, en los que no publican ningún disco.

Alan transforma la “Alan Parsons Band” en la “Alan Parsons Live Project”, nombre con el que hace giras mundiales manteniendo el nombre originario del grupo, una vez solventados los problemas de derechos de autor con Eric Woolfson.

A su vez, Eric sigue con sus musicales y presenta el 29 de septiembre de 2003 un nuevo espectáculo que se llamará “Poe: More tales of mystery and imagination”:

Como su propio nombre indica, Eric se inspira en los cuentos de Poe que no habían utilizado en 1976 para componer, en un principio, las 12 canciones que se incluyen en el álbum de estudio del cual tenéis arriba la carátula y que se convierten finalmente en 17 en el espectáculo que se estrena en Alemania y que recorre Austria, Suiza, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Gran Bretaña, primero en lengua inglesa para después ser traducida al alemán.

El corte que abre el disco se titula “The angel of the odd” (El ángel de lo extraño) y suena así:

El resto de los cortes no son susceptibles de aparecer en este blog.

En cuanto a Alan, su estilo da un giro hacia la electrónica con un disco que se publica el 24 de agosto de 2004 en el sello “Artemis” y que tiene la particularidad de carecer de los acompañantes habituales en sus anteriores discos: ni Ian Bairnson ni Stuart Elliot son invitados a colaborar en “A valid path” (Un camino válido),

que es como se llamaría el disco, del que hablaremos en la siguiente entrada…

Seguimos viajando en el tiempo 24 mayo 2012

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No os comenté en la anterior entrada que los conceptos de tiempo, de viajes en el tiempo y la memoria del pasado había sido para Alan, en una primera instancia, el leit motiv del segundo disco de los “Parsons Project”, pero Eric Woolfson convenció a Alan Parsons de que la temática futurista del reemplazo de la Humanidad por robots inteligentes fuera el eje sobre el que rotaría dicho álbum, que acabaría siendo el “I, Robot” que comentamos en anteriores entradas.

En este disco que acabaremos de desgranar hoy, la temática de las letras gira, entre otros temas, en torno a la idea de que el Universo actúa como una máquina del tiempo o qué ocurriría si viajáramos al pasado para cambiarlo y cómo influiría en el presente.

El siguiente corte a destacar contiene una colaboración muy especial, la de la cantante del grupo Clannad (del que hablaremos largo y tendido un día de estos), Máire Brennan. El título es “The call of the wild” (La llamada de la naturaleza). Está compuesta por el guitarrista Ian Bairnson y destacan en dicho tema los arreglos orquestales de Andrew Powell, el melodeón o acordeón diatónico (la trikitixa, vamos…) de Julian Sutton y, sobre todo, las gaitas de Nortumbria de Kathryn Tyckell:

He hablado con el viento y he escuchado la lluvia, he alcanzado las nubes y he gritado de dolor. Esta vida es para vivirla a mi lado, abre tu corazón… a la llamada de la naturaleza. Todos somos de una única nación, todos de un solo credo, todos estamos fuera de la naturaleza, todos de una única semilla. Estamos juntos en ésto: hombres, mujeres y niños. Por eso, abre tu corazón a la llamada de la naturaleza. Todos hablamos el mismo idioma en diferentes lenguas, todos somos hijas e hijos de alguien, pero aquellos que creen que somos el único eslabón de la cadena, deben levantarse para darse cuenta que somos todo lo que nos falta. No debe darnos miedo lo que no entendemos, ya que respiramos el mismo aire y pisamos la misma tierra. Los poderosos y los angustiados, los mansos y los suaves, todos bailan al son de los tambores…eso es la llamada de la naturaleza (The call of the wild –  Alan Parsons Band).

Habréis notado, sobre todo al principio de la canción, que es una versión del tema tradicional folk irlandés “She moves through the fair”, versionado miles de veces por diferentes intérpretes de variados estilos musicales. La letra nos habla de un futuro en el que la Humanidad será una sola, sin diferencia de razas, religiones o naciones. Que dicho futuro nos llegue lo antes posible, porfa

El siguiente tema destacable es el que hace el número once del disco, con el título de “Far ago and long away” (Lejano y hace mucho tiempo), un corte instrumental oscuro y futurista, denso y relajante, todo a la vez y al mismo tiempo, que podréis escuchar en el Reproductor “Músicas Posibles” que tenéis a vuestra derecha.

Acabamos el repaso al álbum “The time machine” con el corte que le da nombre al mismo (aunque en la versión japonesa del disco, este tema se llama “H.G. Force”, en homenaje a H.G. Welles). Tiene dos partes: la primera, que es la que abre la versión americana y europea del disco, y la segunda, que la cierra. Es uno de los mejores del mismo y está compuesto por Stuart Elliot. Que disfrutéis de la primera parte (la segunda es un remix más cortito de la primera), mientras véis imágenes de las versiones cinematográficas del libro de Welles en el siguiente vídeo:

Sentados en la máquina del tiempo 22 mayo 2012

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Volviendo a sus orígenes, Alan Parsons vuelve a inspirarse en los clásicos de la literatura para su nuevo trabajo en solitario, en este caso en el libro en que se basa el vídeo que cerraba la anterior entrada. Se trata de “La máquina del tiempo” del escritor británico Herbert George Wells (H.G.Wells para los amigos…). No hace falta que explique nada sobre los viajes en el tiempo, pues considero que es un concepto bastante conocido, pero por si hay algún/a despistad@ entre l@s lectores/as de éste vuestro blog, vamos a recordarlo con el siguiente vídeo:

Como no podía ser de otro modo, el título del disco, publicado el 28 de septiembre de 1999 en el sello “Miramar”, es “The time machine” (La máquina del tiempo):

que constituye el tercer disco en solitario de Alan Parsons, quien se ocupa de la producción y de la ingeniería de sonido. El álbum cuenta con la colaboración de los músicos habituales en los anteriores discos de Parsons, con Andrew Powell como arreglista (sería la última colaboracion con Parsons antes de “abandonar definitivamente el barco”) y cuenta entre los “artistas invitados” con el vocalista del grupo Spandau Ballet, Tony Hadley.

El disco comienza con un corte instrumental absolutamente maravilloso en el que la guitarra de Ian Bairnson sobresale por encima de los sonidos de la caja de ritmos y los teclados de Stuart Elliot (compositor del tema, junto con Alan). Depende qué versión del disco encontréis (pues fue lanzado en tres diferentes: la japonesa, la norteamericana y la europea) no hallaréis este corte, sólo disponible en la japonesa. Su título: “Beginnings” (Comienzos), donde también escucharéis la voz del mismísimo Alan que va narrando el texto que veréis en este vídeo:

El sexto corte, también instrumental, está compuesto por el guitarrista Ian Bairnson, que además toca los teclados, la mandolina, la guitarra, el bajo y el saxo. Tan sólo es ayudado por Stuart Elliot a la batería. El título es “Rubber Universe” (Universo de goma, o ” Universo gomoso”) y pretende explicar musicalmente la expansión del Universo:

El resto de cortes destacables del álbum serán materia de estudio en la siguiente entrada…

Pouporri de “proyectos” 19 mayo 2012

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Anteriormente al disco del que hablamos en la anterior entrada, “On Air”, tiene lugar la publicación de “un disco” de Alan Parsons, aunque si hacemos honor a la verdad, no se puede calificar de tal. Me explico: el 11 de julio de 1995, sale a la luz un disco de pruebas de sonido para profesionales con la finalidad de calibrar la calidad de los equipos de sonido y que contiene 99 cortes (muy pequeñitos, claro) pero que, entre otros, incluye el tema “Limelight” (Candilejas), perteneciente al disco “Stereotomy”. El título es “Sound Check 2”

y sale al mercado profesional el 11 de julio del 95.

Poco después, Andrew Powell publica junto a “The Phillarmonia Orchestra”, un disco de composiciones orquestales de varios de los grandes éxitos de los  “Project”, que se titula “The Alan Parsons Project Played by Andrew Powell”

y que sale a la luz en 1997.

Ese mismo año, se publica en el sello “Hazel Music” la banda sonora de otro de los musicales de Eric Woolfson en solitario. Su título es “Gambler” (El jugador):

El espectáculo tiene su primera actuación en octubre de 1996 en Mönchengladbach (sí, sí, la misma localidad donde es originario el equipo de fútbol del Borusia…) y permanece en cartel durante 18 meses. En 1999, el musical se traslada al continente asiático, primero a Corea (donde se representa en lengua coreana) y después a Japón, donde está tres años de gira, desde el 2002 al 2005, ganando varios premios Tony asiáticos.

La temática es (como se deduce de su título y de la carátula de la banda sonora) relativa al juego y las letras nos hablan de un joven jugador que va al casino y se va transformando poco a poco en un adicto al juego para ganarse el afecto de una de las bailarinas que actuan en el casino, siendo ambos manipulados por el jefe del mismo.

Varios temas antiguos de los “Project” están incluidos en la banda sonora, concretamente “Limelight”, “Eye in the sky” y esta versión especial del “Games people play”:

Lo dejamos por el momento, avanzándoos que en la próxima entrada hablaremos de esta película:

NOTA DEL BLOGUERO: En vista de la situacíón económica actual, os dejo un enlace muy interesante que explica, en un lenguaje comprensible y ameno, muchos de los temas económicos y que hasta ahora seguro que os eran desconocidos y/o indescifrables:

http://ataquealpoder.wordpress.com/

Seguro que, como un servidor (y bloguero), os engancharéis a él.

En el aire 16 mayo 2012

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Por fín, se cumple uno de los sueños de Alan Parsons: que su música suene en directo. Fruto de una serie de conciertos en una gira mundial, sale al mercado el 27 de junio de 1995 y publicado en el sello “RCA”, la grabación en vivo de uno de sus conciertos en Alemania: “The Very Best Live”:

cuya carátula nos muestra una gota de sangre que forma lo que parece ser las siglas A.P. de su nombre y apellido, dando a entender lo mucho que le había costado conseguir este disco en directo.

Hubo dos versiones del disco: una de ellas sale a la venta sólo en Europa. La otra, la versión norteamericana, es ligeramente distinta, ya que además de varios de sus grandes temas, el álbum cierra con un tema extra, una versión de un éxito del cantante John Farnham, todo un himno pop titulado “You´re the voice” (Tú eres la voz).

Al año siguiente, sale a la luz el segundo disco en solitario de Alan Parsons después de la “huida” de Eric Woolfson. Gestado entre el mes de diciembre de 1995 y junio del 96, se publica el día 10 de septiembre del mismo año en el sello “Arcade Records”, una vez independizado el grupo del sello “Arista”. El título del disco es “On air” (En el aire):

El tema del que tratan las letras del disco es, nada más y nada menos, que la fascinación por el vuelo y el anhelo de mucha gente a lo largo de la Historia de “ser uno con el cielo”. También recorre la historia de la aviación, desde sus comienzos heroicos y mitológicos de Ícaro y su vuelo para escapar del laberinto, pasando por el Ornitóptero de Leonardo Da Vinci y acabando con la exploración espacial, concretamente con el paseo en ingravidez de los astronautas en el espacio exterior.

Uno de los colaboradores vocales más importantes del disco es Christopher Cross y una de las canciones del álbum, la que hace la número seis, está dedicada a un familiar del guitarrista del grupo, Ian Bairnson, fallecido en un absurdo accidente en la guerra de Irak, cuando pilotaba un helicóptero abatido por “fuego amigo“.

Tan sólo dos temas destacables, los dos instrumentales. El primero de ellos es el cuarto corte del álbum, titulado “Cloudbreak” (algo así como “Romper las nubes”). Pues… rompámoslas:

Estas espectaculares imágenes de acrobacias aéreas tenían como telón de fondo musical el tema anteriormente citado, compuesto por Ian Bairnston (que además toca el bajo y la guitarra), Stuart Elliot (a la batería) y Alan Parsons (que toca los teclados), siendo acompañados por el teclista y músico de sesión Gary Sanctuary.

El otro corte destacable es el octavo, titulado “Apollo”, en el que podréis escuchar unas palabras del fallecido presidente Kennedy, presentando el famoso programa de exploración espacial “Apolo“, con el que el ser humano conseguiría poner el pie en la Luna:

Creo que esta nación debe asumir como meta el lograr que un hombre vaya a la Luna y regrese a salvo a la Tierra antes del fin de esta década. Ningún otro proyecto individual será tan impresionante para la humanidad ni más importante que los viajes de largo alcance al espacio; y ninguno será tan difícil y costoso de conseguir (John Fitgerald Kennedy).

Acabamos la presente entrada diciendo que los compositores de este tema instrumental volvían a ser los mismos que el del anterior, al que se les sumaba en los teclados Richard Cottle.

Intenta algo alguna vez… 13 mayo 2012

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Después de que Eric Woolfson tomara otros derroteros musicales (como hablamos en anteriores entradas), Alan Parsons se quita la “etiqueta Project” (entre otras cosas, por la controversia con Eric por quién se quedaba con el nombre del grupo) y convence a varios de sus habituales colaboradores musicales, entre ellos Stuart Elliot e Ian Bairson, para transformar el grupo en “The Alan Parsons Band”.

Y en él tiene cabida el retorno de uno de los hijos pródigos del grupo, Andrew Powell, que colaborará en dar a luz el primero de los trabajos musicales sin la presencia de Eric. Un disco forjado en el propio estudio de grabación de Alan Parsons durante más de 100 días, en el que Andrew hace de arreglista y compositor, además de tocar el piano, el bajo, los teclados y el arpa… casi ná…

Dicho disco no tendrá un hilo conductor que una los cortes que lo componen

No hay un tema que los unifique. Si encuentras alguno, por favor, háznoslo saber (Alan Parsons).

pero sí un título sorprendente: “Try anything once” (Intente algo alguna vez):

Sorprende también su carátula, con una fotografía (hecha aquí en España) que nos muestra unos hombres colgados por los pies de una cuerda.

El disco se publicó el 26 de octubre de 1993 en el sello “Arista Records” y en el mismo colaboran ex-componentes de grupos de cierto renombre, como por ejemplo, Jacqui Copland (del grupo Duran Duran) o Eric Stewart, de los “10cc”, o el ex-vocalista de Manfred Mann, Chris Thompson.

Hemos dicho que el álbum no tiene un concepto unificador, pero alguna de sus canciones hablan de la religión o de la vida más allá de la muerte. Respecto de la música, decir que consta de 12 temas, cuatro de ellos instrumentales, de los que vamos a tratar a continuación.

El primero de ellos constituye el cuarto corte del disco, titulado “Breakaway” (Separación) y tiene un cierto aroma a “I Robot”. Estad atentos:

Vuelve a destacar, de nuevo, el saxo de Richard Cottle en el tema anterior. El sexto corte tiene el nombre de uno de los aires celtas de los que hemos hablado alguna vez en este blog. Su nombre: Jigue (Jiga):

Realmente, más que una jiga pura y dura, es una mezcolanza de estilos musicales, pero algún nombre había que ponerle al temilla. Damos por finalizado el recorrido musical del álbum con el noveno corte, “Dreamscape” (Paisaje onírico), en el que destaca la guitarra de Ian:

El otro tema instrumental, que hace el número once del álbum, no es más que un refrito del sexto. Con tan sólo ver su nombre, “Re-jigue”, ya nos hacemos una idea de que es un remix del anterior.

Hasta la siguiente entrada.

Seguimos tumbados en el diván… 10 mayo 2012

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Continuaremos donde lo dejamos en la anterior entrada, diciéndoos que hubo un rosario de artistas (esta vez mucho más conocidos que los colaboradores de discos anteriores) que prestaron su voz en varios de los cortes de la banda sonora del espectáculo “Freudiana”. Nombres tan conocidos como Leo Sayer, The Flying Pickets o la cantante Kiki Dee aparecen en varios de los cortes del álbum, pero, desgraciadamente, la temática y la música de dichas canciones no les hace merecedores de aparecer en este blog. Por lo que pasamos directamente al noveno corte de “Freudiana”, titulado “Let Yourself Go” (Déjate ir), dedicado al hipnólogo y psicoterapeuta francés Jean- Martin Charcot, que influyó decisivamente a Freud respecto del psicoanálisis. Podréis escucharlo, con la inconfundible voz de Eric Woolfson, si váis al Nuevo Reproductor BOX (a la derecha de vuestra pantalla debajo de la indicación “Músicas Posibles”).

El Maestro Charcot puede enviarte donde el viento sopla, mira en sus ojos y tu mente te llevará hasta el limbo. Dijeron que estaba loco de remate, no es el “hombre medicina”. Déjate ir, déjate ir, déjate ir. El Maestro Charcot puede enseñarte lo que tú no sabes, mira en sus ojos y el reloj correrá fuera del tiempo. El lo sabe, es la mente que domina la materia. Te conocerá como la palma de su mano. Déjate ir, déjate ir, déjate ir. No necesita demasiada explicación, no necesita parecerlo para ser tan duro. Tú sólo cuenta hasta diez y entonces regresa, mucho antes de lo que tú quisieras estar. El Maestro Charcot te atrapará si te dejas ir. Mira en sus ojos y tu pensamiento irá a cámara lenta. Planea, como un pájaro. Él vuela tan alto como tú. Déjate ir, déjate ir, déjate ir. Si acaso te queda alguna duda, déjame recordarte una vez más: tú sólo cierra tus ojos y volarás como un águila, y antes de lo que crees no sentirás ningún dolor, ningún dolor. Me gustaría quedarme aquí para siempre, ¿quién necesita tanto alboroto? Déjate ir, déjate ir, déjate ir (Let yourself go – Eric Woolfson).

El siguiente tema destacable es otro corte instrumental, de título “Beyond the pleasure principle” (Más allá del principio del placer). Es el corte número diez del álbum y es el único que no está compuesto por Eric Woolfson, sino íntegramente por Alan Parsons. Lo tenéis en este vídeo:

Destacable es, tanto en el anterior corte como en éste, el saxo de Richard Cottle. Para terminar el comentario sobre el disco, acabamos con el tema que hace el número diecisiete, una cortita canción titulada “Destiny”, en el que escuchamos la voz de Chris Rainbow:

Y ahora tú estás solo, amigo mío, y debo dejarte libre, y debes enfrentarte al mundo exterior y encontrar tu propio destino (Destiny- Eric Woolfson).

A la manera freudiana… 8 mayo 2012

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Y llegó el divorcio… No es que fueran un matrimonio mal avenido, pero es que cada uno de los “cónyuges” del “matrimonio” Parsons-Woolfson quería dedicarse a hacer proyectos diferentes. En concreto, Eric pensaba dedicarse a componer musicales, mientras que Alan quería seguir adelante con su “proyecto” dirigiéndolo hacia una dirección inédita en la trayectoria del grupo: hacia el directo.

Como cualquier grupo, cuando empezamos en 1975 estábamos tremendamente emocionados y excitados. Entrábamos en terreno poco explorado y teníamos un montón de ideas que desarrollar. Lógicamente, en cada nuevo trabajo se hacía más difícil encontrar ideas frescas. Más tarde me di cuenta de que, efectivamente, los musicales eran un vehículo más apropiado para mis composiciones. Tras 10 discos estaba claro que nuestras ideas nos llevaban en direcciones diferentes (Eric Woolfson).

El siguiente disco que debería haberse publicado como perteneciente a Alan Parsons Project, se hizo finalmente como álbum en solitario de Eric Woolfson, quien lo convierte en la banda sonora de un musical, una especie de ópera rock en colaboración con un empresario del mundo del espectáculo llamado Brian Brolly. Dicho espectáculo se seguiría interpretando después de su estreno, el 19 de diciembre de 1990, durante diecinueve meses en el “Theater An der Wien“, de la capital austríaca (con un total de 380 representaciones hasta el día 18 de abril de 1992, con un total de 320.000 espectadores) y con el título de “Freudiana”:

La carátula de su banda sonora de la obra la tenéis sobre estas líneas. Nos muestra parte del rostro de Sigmund Freud (cuya vida y obras inspiran este disco) siendo la parte inferior del mismo, un inconfundible “Test de Rorschach“. A este disco se le conoce (igual que al homólogo de “The Beatles”) como “The white album” (El disco blanco).

Es curioso que se le haya catalogado como disco en solitario de Eric, cuando, en realidad, Alan colaboró activamente en él, siendo el productor y uno de los ingenieros de sonido, además de haber compuesto uno de los temas instrumentales del álbum y tocar los sintetizadores en alguna de sus pistas. Andrew Powell también colabora como arreglista y director de la orquesta.

Eric tuvo la idea de buscar el rastro de Sigmund Freud para inspirarse, yendo a las casas donde habitó (luego convertidas en museos) tanto en Viena, donde estudió medicina, como en Londres, localidad en la que Freud falleció en 1939. También indagó en los casos más famosos del psicoanalista, alguno de los cuales están incluídos en las letras del disco. Después de la búsqueda inicial de las canciones, Eric y Alan se encerraron en el estudio, intentando el desarrollo de los temas que compondrían el disco. Durante tres años, trabajaron en su grabación, rodeados LITERALMENTE de cientos de músicos y cantantes, dando como fruto un álbum publicado el 11 de octubre de 1990 en el sello “EMI”.

La historia que nos cuenta el disco, es la de un hombre que visita el museo de Freud en Londres, siendo el único miembro de un grupo de turistas que se queda accidentalmente atrapado dentro del mismo a la hora de cerrar el museo. Se queda dormido en un diván leyendo uno de los libros del psicoanalista y, a través de sus sueños, conoce a muchos de los pacientes de Freud, en una especie de viaje onírico de autodescubrimiento.

Su música, es una imagen del compositor del disco, mirando a través de un espejo freudiano:

El tema que acabáis de escuchar es el que abre el disco y se titula “The Nirvana Principle”. Seguramente os recordará a los mejores tiempos de sus grandes temas instrumentales. El resto de cortes recomendables del disco, los veremos (y escucharemos) en la siguiente entrada.