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Más amores libres… 24 mayo 2016

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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Esa preciosa voz femenina no era otra que la de Teresa Salgueiro, la  ex-cantante de ese excepcional grupo portugués que es Madredeus.

El corte era el número cuatro, titulado como “Maria Soliña“, una mujer que vivía en la localidad pontevedresa de Cangas en el siglo XVI, acusada injustamente de brujería, detenida y torturada por la Inquisición y desposeída de todos sus bienes, muriendo en la más absoluta pobreza y sola, siendo después incorporada su desgraciada historia a las leyendas y cuentos de Galicia:

Por los caminos de Cangas, la voz del viento gemía: Ay, qué solita te quedas, Maria Soliña. En los arenales de Cangas, muros de noche se erguían, Ay, qué solita te quedas, Maria Soliña. Las olas del mar de Cangas estos ecos traían: Ay, qué solita te quedas, Maria Soliña. Las gaviotas sobre Cangas sonidos de miedo tejían: Ay, qué solita te quedas, Maria Soliña. Bajo los tejados de Cangas, hay un terror de agua fría, Ay, qué solita te quedas, Maria Soliña. (María Soliña – Carlos Núñez).

Acompañaban a Carlos y Teresa, nada menos que mi queridísimo Phil Cunningham, el soberbio gaitero irlandés Liam O´Flynn y la guitarra de Cañizares.

Pasamos al séptimo corte, de título “O cabalo azul”, un tema tradicional en el que además de tener como invitados de lujo que repiten al señor Cañizares, míster Lunny y al senyor Benavent, también disfrutaremos del acordeón diatónico de la irlandesa Sharon Shannon y de las percusiones de Tino di Geraldo:

En el octavo corte, el señor Núñez se rodea del líder y cantante de “The Waterboys“, Mike Scott, y del gaitero irlandés Paddy Keenan, fundador de otro mítico grupo, “The Bothy Band“, con quienes crea esta maravillosa versión de un tema tradicional escocés titulado “The Raggle Taggle Gipsy” (El gitano harapiento):

Había tres viejos gitanos que vinieron a nuestra puerta, eran valientes y audaces, uno cantaba alto, el otro cantaba bajo y el otro cantaba como un gitano harapiento. La señora subía y bajaba las escaleras, se puso un vestido de cuero, un grito se escuchó junto a la puerta, se fué con el gitano harapiento. Bien entrada la noche llegó el señor preguntando por la señora, la sirvienta le respondió: se fué con el gitano harapiento. Ensíllame mi corcel blanco, pues mi semental no es suficientemente rápido. Cabalgaré hasta que encuentre a mi esposa. Cabalgó hacia el este y el oeste, hacia el norte y el sur también, hasta que llegó a un amplio valle, allí pudo ver a su esposa. ¿Cómo has podido abandonar tu colchón de plumas de ganso, cubierto con mantas preciosas? ¿Cómo has podido abandonar a tu joven esposo por un gitano harapiento? A mí qué me importa mi colchón de plumas de ganso y mis preciosas mantas. Esta noche me acostaré en un ancho prado en los brazos de un gitano harapiento. ¿Cómo has podido dejar tu casa y tu tierra? ¿Cómo has podido dejar tu dinero y a tu propio marido para irte con un gitano harapiento? ¿Qué me importan mi casa y mi tierra? ¿Qué me importa mi dinero? Prefiero un beso de los labios de un gitano. Me voy lejos con un gitano harapiento. (The Raggle-Taggle Gipsy- Tradicional).

Acabamos con el noveno corte, casi de sonoridades new age, en el que colaboran el cantante estadounidense Jackson Browne, el productor y compositor francés Hector Zazou, y el Coro Sufí Ansalusí de Tanger, que nos brindan la “Danza da Lua en Santiago”, con la que nos despedimos:

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