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Lezao 16 junio 2012

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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Hace muchos años, en Agurain se contaba la historia de una bella dama, una “lamia” ó “amilamia” que habitaba en la cueva de Lezao, situada en la sierra de Entzia, debajo de las Peñas de Iturrieta, entre Eguileor y Alangua. Los más viejos contaban que era muy hermosa y que la habían visto peinarse su larga cabellera rubia con un peine de oro al borde de un estanque de agua que venía de la cueva de Lezao y que le servía de espejo. Decían que ésta hermosa mujer salía cada amanecer de la cueva y se le oía cantar mientras se peinaba (Fragmento de la leyenda de la Amilamia de Lezao).

Euskadi es una tierra mítica y mística, llena de leyendas y supersticiones, de seres mitológicos y brujas, de lugares encantados y misteriosos. Uno de esos lugares se encuentra envuelto entre la bruma, en las proximidades del municipio de Salvatierra/Agurain, en el que se alza un pequeño monumento megalítico, un dolmen al que llaman “sorginetxe” (en euskera, casa de brujas) en la localidad de Arrizala y muy cerca de la cueva de Lezao.

Sorginetxe (Casa de brujas) es el nombre antiguo del dolmen existente en el pueblo de Arrizala, aldea de Agurain (Salvatierra). Aparece este dolmen de Arrizala estrechamente relacionado con las brujas. En un manuscrito de los años 1870-1874 leemos lo siguiente: “La caseta de las brujas” – Entre Arrizala y Eguileor camino de Salvatierra, hay tres grandes piedras, dos en pie y una atravesada, que, según indicaciones que me han hecho, es de suponer que sea un trilito celta. Las gentes del país dicen que la construyeron las brujas bajando las grandes rocas en las puntas de sus ruecas durante una noche”. El dolmen de Arrizala fue construido por las brujas según creencia popular, y la cueva próxima, en los montes Encia, llamada de Lezao, era habitada por bellísimas y caritativas mujeres, conocidas aquí con el nombre de “amilamias” entre los pobladores autoctonos. En Arrizala, aldea próxima a Agurain, cuenta Barandiarán que le dijeron los lugareños de ésta aldea en 1964 que Sorginetxe (el dolmen situado en aquel lugar) fue construido por “sorginak” (brujas) y que éstas bajaban las piedras desde Atokolarri -Peñas de Entzia- Según otros, tales genios vivían en la Fuente de Lezao, situada sobre el pueblo de Eguileor, junto a una caverna del mismo nombre y venían a peinarse al dolmen. A veinte pasos de éste se hallaba enterrada, según dicho popular de ésta comarca, una piel de toro llena de oro. Las brujas, según contaba Teodora Quintana, natural de Arrizala y vecina de Okariz, bajaban de la cueva de Lezao que se encuentra en la Barga Aldaya de Entzia y los pueblos de Alangua, Eguileor y Alaitza a la Caseta de las brujas (Sorginetxe) a peinarse con peines de oro (Leyendas de Sorginetxe, en Salvatierra).

El dolmen al que se refiere la leyenda es éste:

Arrizalako Sorginetxe trikuharria

y sirve de inspiración para el disco que vería la luz en 1994 con el nombre que le da título a la presente entrada: “Lezao”:

En España, el disco saldría publicado en el sello “Nuevos Medios” y en el resto del mundo, en el sello de nuevas músicas “Narada“. Cuenta con  jugosas y exquisitas colaboraciones musicales, como la del clarinetista Andreas Prittwitz (que también ha trabajado con Jorge Pardo y es músico habitual en las actuaciones del gran Javier Krahe), del saxofonista Javier Paxariño, el albokari (intérprete de alboka) Ibon Koteron, el coro de voces Samaniego, el trikitilari Kepa Junkera (del que hablaremos muy pronto en este blog) y el grupo formado por Fernando Auzmendi y Rubén Calleja, con el nombre artístico del instrumento que tocan: “Txalaparta”. Tomás San Miguel se ocupa de la composición de los temas, de los teclados y del acordeón.

Hay algunas variaciones entre las dos versiones (la española y la norteamericana) del disco. La española tiene tres temas más y el orden de las canciones no es el mismo. En cuanto a la versión española, editada por “Nuevos Medios”, comienza con un tema instrumental que se titula “Obertura de Lezao” (uno de los cortes que no aparece en la edición norteamericana) y que define perfectamente lo que sería el disco, una mezcla extraordinaria de la música ancestral con los instrumentos tradicionales vascos, con los sonidos más modernos producidos por los sintetizadores y teclados, en una perfecta comunión que podéis degustar si acudís al reproductor de “Músicas posibles” situado bastante más arriba, a la derecha de vuestra pantalla.

Alboka, txalaparta, txistu y sintetizadores componen la mayoría de los instrumentos que podéis escuchar en el álbum. En el segundo corte, titulado “Síntomas”, comienza con el sonido hipnótico de la txalaparta, para ser el saxo de Javier Paxariño quien tome el relevo, todo ello subrayado y embellecido por las voces del coro Samaniego. La música viene aderezada por las interesantes imágenes del “Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco“, que podéis ver y escuchar en el siguiente vídeo:

Acabamos (por hoy) con el tercer tema del álbum (el primero en la versión de “Narada”), toda una delicia que lleva por título el de “Aleación en danza”:

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