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La cultura de los buitres 29 abril 2012

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Aunque parezca mentira, el título de los primeros discos publicados por los “Project” en el año 85 parece premonitorio de lo que, de manera global y a escala planetaria, está ocurriendo en la actualidad. Supongo que el bueno de Alan ya se lo veía venir hace veintisiete años, cuando en el mes de marzo de ese mismo año, decide publicar un disco con el nombre de “Vulture culture” (La cultura de los buitres):

El sello Arista, donde se publicó el disco, lo calificó como “una mirada despiadada a la sociedad moderna, a las relaciones contemporáneas y al negocio de la cultura popular”.

La carátula del álbum nos muestra un Uróboros, un animal mitológico que se devora a sí mismo, como símbolo de que en el mundo que nos ha tocado vivir, nos estamos devorando a nosotros mismos o, mejor dicho, que los más fuertes está fagocitando a los más débiles. Ya lo dijo hace más de dos mil años el comediógrafo Plauto en una de sus obras: “Homo homini lupus” (El hombre es un lobo para el hombre).

Originariamente, el disco tenía que ser la segunda parte del álbum doble que, conjuntamente con “Ammonia Avenue”, tenía previsto ser sacado al mercado y que no llegó a ver la luz en dicho formato, sino en dos discos independientes.  No en vano fue grabado en los “Abbey Road Studios” entre mayo y julio del 84. Musicalmente, “Vulture Culture” es una continuación de “Ammonia”, aunque mucho menos abstracto que su predecesor, con la salvedad de que en este disco no tenemos a Andrew Powell como colaborador necesario en los arreglos orquestales, de los que carece.

Respecto de la música que la compone, casi no hay nada que explicar. Tan sólo decir que el tema que abre el disco, “Let´s talk about me” (Hablemos sobre mí), tuvo cierto éxito en las listas de ventas, sobretodo por el videoclip más o menos cómico que lo presentaba. Pero el único corte relevante del álbum es el que hace el número seis del mismo, el único enteramente instrumental (que cada vez son más raros en estos últimos discos). Su título: “Hawkeye” (Ojo de águila):

Y así y todo, ya véis que es demasiado funky para este blog…

Casi no se escucha, pero hay un momento en la canción anterior en el que se escucha una voz femenina que dice: “Only what´s on the menu” (Lo único que hay en el menú). Dicha voz pertenece a una camarera del bar de los “Abbey Road Studios”, inmortalizada para siempre, si es que sois capaces de captar su voz.

Respecto del otro disco del que hablábamos de pasada en la anterior entrada, se titula “Stereotomy”,

o sea, “Estereotomía“, que es el concepto que engloba el estudio del mejor modo en que las piedras pueden cortarse en una cantera, para después ser convenientemente utilizadas en obras de arquitectura o ingeniería.

Al entrar allí, su semblante se ha iluminado, y al ver yo que se movían sus labios no he podido dudar de que murmuraba usted la palabra “estereotomía”, término que tan afectadamente se aplica a esa especie de pavimento. Yo sabía que usted no podía pronunciar entre sí esa palabra, sin ser inducido a pensar en los átomos, y por lo tanto en las teorías de Epicuro (Los crímenes de la Calle Morgue – Edgar Allan Poe).

El disco fue grabado en los Mayfair Studios de Londres

Vista parcial de los estudios

desde octubre de 1984 hasta agosto de 1985, siendo publicado en el mes de diciembre de ese último año.

De dicho disco seguiremos hablando en la próxima entrada…

Ladyhawke 26 abril 2012

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Antes de nada, disculparme por no estar acudiendo a la cita que tengo con tod@s vosotr@s con la asiduidad habitual. Una fascitis plantar (lo de “fascitis” con la que está cayendo gracias al “desgobierno” que tenemos en Moncloa, no me extraña en absoluto…) ha hecho que tenga que cambiar mis hábitos de ocio y pasar cierta parte del mismo haciendo rehabilitación, además de por otras causas que sería prolijo enumerar… Intentaré ponerme al día lo antes posible.

Como explicabamos en la anterior entrada, los componentes “menos conocidos” de Alan Parsons Project son los que realizan e interpretan los temas de la banda sonora de “Ladyhawke” o “Lady Halcón”, que son una mezcla de composiciones puramente orquestales (con la inestimable colaboración de la “Philarmonia Orchestra”, que ya apareció en el disco “Ammonia Avenue”) y de temas interpretados con el sintetizador (o de mezcla de ambos estilos, el sinfónico y el electrónico).

Andrew Powell se encarga de la composición de los temas, de los arreglos orquestales y toca los teclados en alguno de los cortes, junto con Richard Cottle. El resto de los componentes son: Ian Bairnson, a la guitarra; David Paton, al bajo y Stuart Elliot a la batería. O sea, casi los mismos que los miembros del grupo “Keats”, de los que hablamos en la entrada anterior.

La banda sonora,

se publicó en el sello “Atlantic Records” y de los cortes que la forman podemos destacar, en primer lugar, el que hace el número tres, titulado “The search for Phillippe” (La búsqueda de Phillippe), que podréis escuchar si os acercáis al archifamoso Reproductor BOX que os aparece, muuucho más abajo,  a la derecha de la pantalla.

¿A que os recuerda indefectiblemente a los “Project”…?

El siguiente corte, el cuarto de los que suman la susodicha banda sonora, se titula “Tavern fight (Phillippe)” o “Lucha en la taberna”, en el que sigue primando el aspecto orquestal sobre el resto de la música, sin abandonar el aroma inconfundible a Alan Parsons. También se encuentra en el BOX…

El tema que se encuentra en quinto lugar en la banda sonora de “Ladyhawke”, se titula “casi” igual que el anterior: “Tavern fight (Navarre)” y, a ver si lo adivináis… pues también lo podréis saborear en el BOX.

El disco acaba con un tema largo, de más de ocho minutos, que comienza muy bajito, como si la música susurrara (para escucharlo, vais a tener que subir el volumen de los altavoces), para convertirse en un adagio que, “in crescendo“, se va transformando en un tema puramente orquestal mezclado con un rasgueo de guitarra, mientras van apareciendo los títulos de crédito del film. Su título es “Final reunion and end tittle” (Reunión final y títulos de crédito) y suena así (Clicad en Ver en Youtube):

El año 1985 es muy prolífico en cuanto a la publicación de nuevos discos de los “Alan Parsons Project”. Nada menos que dos álbums ven la luz en un período de poco más de nueve meses. Otra cosa es la calidad de tanta cantidad en tan poco tiempo, que, como veréis en la siguiente entrada, deja mucho que desear…

El poeta y la mujer halcón 21 abril 2012

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La publicación del disco anterior marca un antes y un después en la trayectoria del proyecto musical de Alan Parsons. El muro sólido que constituía dicho “proyecto”, se empieza a resquebrajar por varias partes y por varios motivos.

En primer lugar, el declive del grupo se empieza a hacer notar por la disminución de ventas y de éxito de “Ammonia Avenue. En segundo lugar, los miembros del grupo empiezan a pensar en otro tipo de proyectos. Fruto de dichos pensamientos, varios de los componentes de los “Projects” (con excepción de los dos puntales: Parsons y Woolfson) deciden crear su propio grupo. Se llamaría “Keats“, supongo que en honor al poeta romántico inglés John Keats.

Sus integrantes serían Ian Bairnson a la guitarra, Pete Bardens a los teclados, Stuart Elliot a la batería y las percusiones, David Paton al bajo y a los coros y, finalmente, Colin Blunstone, que sería el vocalista del grupo. Tan sólo sacarían un único álbum, que llevaría por título el de ” Keats…Plus”:

Fue grabado en los “Abbey Road Studios” entre diciembre de 1983 y marzo de 1984, que sería el mes de su publicación en el sello “EMI”. Alan Parsons colaboraría como productor e ingeniero de sonido, junto a Tony Richards y pasaría sin pena ni gloria…

La temática era puro pop y, para que os hagáis una idea, su tema más destacable (que no debería aparecer en este blog) era el quinto corte del disco, “Walking on ice” (Caminando sobre hielo):

Por otro lado, el mismo año tiene lugar la búsqueda de localizaciones para una película fantástica que se llamaría “Lady Halcón” (clicad en Ver en Youtube):

Su director, Richard Donner, estaba viajando por Italia en busca de los escenarios más propicios para el film, mientras su ayudante en estas lides escuchaba sin cesar música de los “Alan Parsons Project”, del que era fan incondicional. Al darse cuenta que ese tipo de música era el que quería para su película, Richard le propuso a Alan hacerse cargo de su banda sonora, pero éste rechazó la oferta (se encontraba muy ocupado con su siguiente disco, del que hablaremos en una posterior entrada…) y le propuso como recambio a Andrew Powell, que era el arreglista y director de orquesta de anteriores álbums de los “Project”, para que compusiera la música de dicha película.

Andrew echó mano del resto de componentes del grupo, con la excepción de Eric Woolfson (que no quiso saber nada del tema) y de Alan, que sólo se ocupó de las tareas de producción e ingeniería de sonido, igual que hiciera en el disco de los “Keats”.

Del desarrollo de dicha banda sonora, nos ocuparemos en la siguiente entrada…

Conciertos y novedades 19 abril 2012

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Demos un pequeño respiro a l@s lectores/as del blog, respecto a mi cansinez en desmenuzar la vida y milagros del grupo “Alan Parsons Project.

En primer lugar, daros una buena noticia: Loreena McKennit visita nuestro país, dentro de la gira denominada “Celtic Footprints Tour” (Gira de las huellas célticas),

Cartel anunciando su concierto de Budapest, el mes pasado.

recalando en las siguientes localidades y escenarios:

– Domingo 22 de abril, en el Auditorio de Murcia, a las 21.30 horas.

– Al día siguiente, lunes 23, en el Palacio de Congresos de Zaragoza, a la misma hora.

– Al día siguiente, martes 24, en el Palau de la Música de Barcelona, con las ENTRADAS AGOTADAS hace ya varios días…

– Al día siguiente (vaya maratón de conciertos y viajes, Loreena, si ya no estás para estos trotes…), miércoles 25, en el Kursaal de Donosti, a las 20.30 horas.

– Al día siguiente, jueves 26, en el Auditorio de Castellón, a las 22.30 horas.

Todos estos conciertos no son para presentar ningún disco nuevo, aunque ha llegado a mis oídos que ha publicado este mismo año un álbum nuevo, grabado en los estudios de la emisora de radio alemana SWR1 el día 24 de marzo del año pasado, donde durante más de una hora interpretó nueve de sus temas más conocidos, acompañada del guitarrista Brian Hughes y la cellista Caroline Lavelle. El disco se titula “Trobadours on the Rhine (a trio performance)”:

Para la actual gira, se hará acompañar también por el violinista Hugh Marsh.

Estoy con muchas ganas de llevar mi música a mi público otra vez. Siempre ha sido un placer conocer a tantas personas que han encontrado un lugar en sus vidas para mi música (Loreena McKennitt):

 
   

Y para completar el listado de novedades de la entrada de hoy, presentaros un grupo de folk que es mentira por partida doble:

Este grupo, de evidentes reminiscencias de folk balcánico y centroeuropeo, se llama “17 hippies” y ni son diecisiete, ni son hippies… pero pensaron que algún nombre debían ponerse y que “17 hippies” era tan bueno como cualquier otro…

Consta de 12 miembros y tocan diversos instrumentos, de los que el más raro es el ukelele o guitarra enana hawaiana

Nativo disfrutando plenamente de la música de tan pequeña guitarra...

Beben de la música instrumental de países que van desde Bélgica a Serbia, pasando por Polonia, Grecia y la de su país natal, Alemania. Nos presentan su álbum número trece, grabado el año pasado con el título de”Phantom songs” (Canciones fantasma):

Desde su fundación en 1995 han crecido y se han reinventado varias veces. En sus principios, tocaban temas clásicos del folk, interpretándolos a su peculiar manera, pero no fue hasta 2001 cuando componen su primera canción propia. En el 2008 visitaron España, participando en el Festival de Ortigueira, compartiendo escenario con gente tan importante en el mundillo “folkie” como “The Dubliners“.

Actuarán en la Sala Oriol Martorell de L´Auditori de Barcelona, el día 18 de mayo a las 21.30 horas. No faltéis…

En la avenida del amoníaco 17 abril 2012

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En 1983 aparece, como era de esperar, el primer “grandes éxitos” de los Alan Parsons Project, titulado “The best of…” y publicado (como casi todos los anteriores) en el sello “Arista”:

donde aparecen recopiladas algunas de las canciones y temas instrumentales de todos sus anteriores discos, con la excepción de los temas del primer álbum, “Tales of mystery…”, que había sido publicado por “20th Century Records”.

La única excepción es la entrada en este recopilatorio de un tema que no está incluído en un disco anterior, sino que es una avanzadilla del siguiente álbum, que vería la luz el 7 de febrero de 1984. Dicha canción es “You don´t believe” y el disco al que pertenece es “Ammonia Avenue”:

Fue grabado, otra vez, en los “Abbey Road” entre mediados de 1982 y finales del 83 y está inspirado en una visita que realizó Eric Woolfson a las “Imperial Chemical Industries“, una industria petroquímica británica en la que vió una especie de calle con miles de tuberías (como las de la carátula, que veréis si giráis la imagen 90 grados en el sentido de las agujas del reloj), sin gente ni árboles y con una señal que identificaba dicha calle con el nombre de “Ammonia Avenue” (Avenida del amoníaco).

El disco se centraba en el desencuentro y la falta de entendimiento entre el desarrollo de la industria científica y la ciudadanía (y viceversa). Se pretendía que fuera un disco doble, aunque se dejó para el siguiente disco la mitad de dicho álbum.

No recuerdo que ningún album fuera especialmente más dificil que cualquier otro. Bueno… sí recuerdo que tuve que esforzarme y pelear un poco con las pistas de “Ammnonia Avenue”, para conseguir una buena voz en esa canción. Pero hablando en general, todos los “Alan Parsons Projects” fueron divertidos y nos lo pasamos muy bien. Había un ambiente muy bueno (Alan Parsons).

El disco era como una segunda parte del anterior y obtuvo un gran éxito con el quinto corte, cantado por Eric y titulado como “Don´t answer me” (No me respondas). Sólo me parecen interesantes y merecedores de aparecer en este blog sus dos últimos cortes.

El único tema instrumental del disco es el que hace el octavo y se titula, como no podía ser de otra manera, “Pipeline” (Oleoducto):

Merece la pena destacar en este tema tan relajante y tranquilito el saxo de Mel Collins, músico que ya había colaborado en el disco anterior y que tiene una larguísima lista de colaboraciones con todo tipo de bandas.

Acabamos la presente entrada con el tema que da nombre al disco y que cierra el mismo:

La voz que escuchamos es la de Eric y tienen una gran importancia, como viene siendo habitual, los arreglos orquestales de Andrew Powell de la “Philharmonia Orchestra” que escuchamos en la parte central, de manera similar a la canción “Silence and I” que aparecía en el anterior disco.

¿Esta ausencia de luz es como cuando nos encontramos a oscuras? Contemplando como resurge el sol. ¿Esta ausencia de vida es como cuando miramos fijamente las olas? Hacia el interior de los ojos de un extraño. ¿Y quiénes eran los que criticaban o despreciaban las cosas que habíamos hecho? Los que buscaremos y encontraremos la “avenida del amoníaco”. Si buscamos las evidencias y cuestionamos las respuestas, tan sólo la duda crecerá. ¿Estamos ciegos ante la verdad o es una señal de que creemos en ella?  Solo la sabiduría nos responderá. Y palabra tras palabra, han extinguido la luz que brilla hoy. Y los que llegaron los primeros para burlarse de todo, continúan detrás de sus rezos. Cuando no puedes distinguir la rima y no puedes ver la razón, ¿porque debe continuar la esperanza? Para un hombre que estará agotado y cuya alma crecerá abatida, la vida es vivir en vano. ¿Y quiénes somos los que justificamos lo que es correcto en todo lo que hacemos? Hasta que buscamos y encontramos la “avenida del amoníaco”. Atravesando todas las dudas, de alguna manera lo supimos. Y piedra a piedra lo construyeron tan alto, hasta que el sol se abrió paso. Un rayo de esperanza, una luz brillante: la “avenida del amoníaco”. (Ammonia avenue – Alan Parsons Project).

En la proxima entrada, un poquito de “cultura”…

El gran ojo te vigila… 14 abril 2012

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Quedaba pendiente de la anterior entrada el comentar el segundo corte de “Eye in the sky” y que le da nombre al mismo, cuyo vídeo tenéis a continuación:

La voz de Eric Woolfson nos presenta este tema, basado parcialmente en la novela de George Orwell, “1984” y que ya he comentado sobradamente en otras ocasiones en el blog. Decir solamente que su argumento trata, entre otras cosas, sobre la eliminación de la privacidad individual en una sociedad donde los ciudadanos son constantemente vigilados por cámaras ocultas de vídeo, en un hipotético y terrible futuro que, quizá, no está tan lejos como nos parece…

No creas que es fácil decir “lo siento”, no intentes darle la vuelta a la situación. Tuviste un montón de oportunidades, pero no voy a darte ninguna más. No me preguntes, así es como funciona, porque parte de mí sabe lo que estás pensando. No digas palabras de las que te arrepentirás. No dejes que el fuego llegue hasta tu cabeza. Escuché la acusación antes y no voy a aguantar ninguna más. Créeme, el sol en tus ojos hace que algunas mentiras parezcan creíbles. Soy el ojo en el cielo, mirándote puedo leer en tu mente. Soy el que hace las reglas, tratando con locos. Puedo engañarte con los ojos cerrados y no necesito ver nada más para saber que puedo leer en tu mente, puedo leer en tu mente. No dejes atrás las falsas ilusiones. No llores, porque no voy a cambiar de opinión. Así que busca otro loco, como antes, porque no voy a seguir viviendo, creyendo algunas mentiras, cuando todas las señales dicen lo contrario. Soy el ojo en el cielo. (Eye in the sky – Alan Parsons Project).

Eric se inspiró en las cámaras de seguridad ocultas en los casinos (que vigilan a los jugadores sin que ellos lo sepan) y en las calles de las zonas comerciales para componer la anterior letra.

Me hubiese gustado cantar más canciones, pero Alan era el productor, y su decisión fue utilizar diversos cantantes en nuestros discos. En los “bonus” de las ediciones extendidas de los discos se pueden escuchar diversas “demos” cantadas por mí, grabaciones que utilizábamos como guía para los cantantes definitivos (Eric Woolfson).

El quinto corte del álbum es otra de las canciones con la voz de Eric y se titula “Silence and I” (El silencio y yo), un tema híbrido (su parte central es un subtema instrumental) en el que escuchamos a una orquesta, dirigida por Andrew Powell, de más de 100 músicos y de unos VEINTE primeros violines. Una canción lenta, pero muy bella, que os dejo a continuación.

Si me pusiera a llorar a gritos, sobre las cosas tristes que conozco y los secretos que he escuchado, podría tranquilizar mi mente. Alguien comparte la carga, pero no diré una palabra. Somos tal para cual, el silencio y yo. Necesitamos una oportunidad para discutirlo, encontraremos una manera de resolverlo. Mientras los chicos reían, yo siempre me asustaba por la sonrisa del payaso. Por eso, cierro mis ojos hasta que no puedo ver la luz y me escondo del sonido. Puedo escuchar el grito de una hoja de árbol, mientras cae al suelo. Puedo escuchar la llamada de una voz que resuena y no hay nadie alrededor. Somos tal para cual, el silencio y yo (Silence and I –  Alan Parsons Project).

Acabamos el desarrollo del disco con el otro corte instrumental del mismo, que hace el número ocho y que se titula “Mammagamma” :

Ah, se me olvidaba… ¡Feliz aniversario de la República a tod@s..!:

El ojo que todo lo ve 11 abril 2012

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El ojo de Horus es uno de los símbolos más reconocidos que existen y es de gran importancia espiritual. La idea vino de Storm Thorgerson, el creador de la carátula de “Eye in the sky”. Se ha convertido en un símbolo sinónimo de mi identidad. ¡Incluso mi esposa tiene uno tatuado en el tobillo! (Alan Parsons).

El ojo a que hace referencia es el símbolo egipcio del “Ojo de Horus” o “Udyat”:

El ojo mágico de Horus

Pues ese ojo de connotaciones mágicas y que simboliza la perfección y la estabilidad, sirve de inspiración para la carátula del sexto disco de Alan Parsons Project, diseñado de nuevo por el colectivo “Hipgnosis” y titulado “Eye in the sky” (El ojo en el cielo):

que saldría al mercado en mayo de 1982, siendo grabado en los “Abbey Road Studios” (volviendo al “lugar del crímen” musical) entre los meses de diciembre de 1980 y febrero del 82.

Este disco es considerado como el culmen del grupo, alcanzan la cima de su carrera consiguiendo el número uno en las listas de éxito con el tema que le da nombre al disco, del que enseguida hablaremos…

De todas formas, a mi me parece que es inferior en calidad al anterior (“The turn of…”) y mucho más “popero” y comercial (alcanzó de nuevo el “disco de platino“) que todos y cada uno de sus anteriores trabajos, sustituyendo el estilo de rock progresivo que le había caracterizado por un pop orquestal venido a menos. Y, desgraciadamente, así seguiría siendo en el transcurso del resto de su carrera discográfica… con algunas y notables excepciones.

El sello “Arista”, donde se publicó, lo califica como “una historia que nos advierte sobre la pérdida del individualismo” y no tiene un hilo argumental que lo sustente, un concepto que una las canciones que lo compone.

Vayamos al grano… El disco comienza, como manda la tradición, con un tema instrumental,  que ha sido utilizado en muchos eventos deportivos, pero de manera especial mientras los jugadores de baloncesto de los “Chicago Bulls” entraban en la cancha y eran presentados al público durante los 90, cuando ganaron seis veces el anillo de la NBA, con la colaboración, entre otros, del gran Michael Jordan:

Pues el susodicho tema no era otro que “Sirius”, un cortito tema instrumental que vais a escuchar a continuación:

al que iba unido sin mediar interrupción e indefectiblemente el segundo corte del álbum, que es el que da nombre al disco y que catapultó a la fama al grupo, “Eye in the sky”… del que hablaremos en la siguiente entrada…

El turno de una carta amistosa 8 abril 2012

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– El escarabajo es de un brillante color dorado, aproximadamente del tamaño de una nuez, con dos manchas de un negro azabache: una, cerca de la punta posterior, y la segunda, algo más alargada, en la otra punta. Las antenas son… – No hay estaño en él, massa Will, se lo aseguro; el escarabajo es de oro macizo todo él, por dentro y por fuera, salvo las alas; no he visto nunca un escarabajo que pese la mitad de éste (El escarabajo de oro –  Edgar Allan Poe).

Seguimos donde lo dejamos en la entrada anterior, con el principal tema instrumental del disco, inspirado en uno de los cuentos de Poe que no se incluyeron en su momento en “Tales of mystery…”. Se titula “The gold bug” (El escarabajo de oro):

– Lo recogí a la mañana siguiente. Por nada del mundo me separaría de ese escarabajo. ¿Sabe usted que Júpiter tiene toda la razón respecto a eso? – ¿Respecto a qué? – pregunté. – En asegurar que el escarabajo es de oro de veras (El escarabajo de oro –  Edgar Allan Poe).

Y seguimos con el tema que da nombre al disco y a la presente entrada, subdividido en otros cinco, de los cuales hablaremos tan sólo de tres de ellos.

Hay caras adustas y cadenas de brillante plástico y una rueda en perpetuo movimiento, y siguen las carreras y pagan las ganancias sin mostrar emoción. Y piensan que tendrán una vida más fácil, bien sabe dios lo duro que ha sido hasta ahora. Pero el juego nunca acaba, cuando todo tu mundo depende de una carta amistosa. No, el juego no acaba nunca, mientras todo tu mundo dependa de una carta amistosa (The turn of a friendly card – Alan Parsons Project).

El vídeo anterior pertenece a la unión de las dos partes del tema que da nombre al álbum (unidas en una remasterización posterior), que corresponden a los cortes 6 y 10 que aparecen por separado en la grabación original. A mí me parece una de las canciones con letra más bellas de todas las compuestas por los “Project”, realzada sin lugar a dudas por los arreglos orquestales de Andrew Powell, que dirige, además, a la Orquesta de Cámara de Munich. La voz corresponde a la del cantante escocés Chris Rainbow.

El corte número ocho se titula “The ace of sword” (El as de espadas) y es el otro tema instrumental del álbum. Comienza con unos sonidos que nos transportan al medievo, para que luego una orquesta nos traiga hasta el presente:

Acabamos con el siguiente tema, el noveno de los que componen la grabación original. Se trata de “Nothing left to lose” (Nada que perder), que se divide, a su vez, en una parte vocal en la que nos encontramos la voz de Eric Woolfson y otra instrumental, que comienza con unos arpegios de reggae que evolucionan a puro guitarreo rock, como en la parte instrumental del séptimo corte del disco, “Snake eyes” (Ojos de serpiente) y que no he incluído en la entrada:

Nada es bueno cuando la noticia es mala, el calor se va y te conduce a la locura, pensamientos despreciables que vuelan a su manera. Debes regresar, porque no hay nada más que añadir. Diste lo mejor de tí, sólo tienes una vida que vivir. Luchaste tan duro, eras sólo un esclavo. Después de todo lo que diste, ya no hay nada que salvar. No tienes nada que perder, si quieres seguir dentro de tus zapatos. Leíste el libro, giraste la página, cambiaste tu vida de mil maneras. El amanecer de la razón ilumina tus ojos, con la llave que forjaste en el reino de la sabiduría. Quien nada arriesga, nada gana. No más demoras, las dudas sobran. Nada es sagrado o profano. Todo por ganar, porque no tienes nada que perder (Nothing left to lose – Alan Parsons Project).

Qué mejor forma de acabar el (al menos para mí) mejor disco de los Alan Parsons Project…

Hagan juego, señores… 5 abril 2012

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Siguiendo la tradición de publicar un álbum por año (algo difícilmente alcanzable en la actualidad con un mínimo de calidad), los “Alan Parsons Project” vuelven a sacar a la luz otra de sus producciones musicales, por primera vez grabada fuera de los habituales “Abbey Road Studios”. Dicha grabación se realiza entre diciembre de 1979 hasta mayo del año siguiente, en los estudios “Acousti” de la capital francesa:

Parte de los estudios de grabación.

Seis cortes compondrían el quinto álbum de estudio de los “Project”, que saldría al mercado el uno de noviembre de 1980, con el título de “The turn of a friendly card” (El turno de una carta amistosa):

Curiosa carátula: nos recuerda a las hermosas vidrieras de las catedrales, como si quisiera simbolizar la sustitución de la fe en la religión para cambiar nuestras vidas, por la fe en el dinero, en este caso proveniente del mínimo esfuerzo: el conseguido por los juegos de azar.

El concepto del disco (cada vez que oigo esta palabra me acuerdo de la película “Airbag”):

gira sobre el mundo del juego y los casinos, como metáfora de la vida misma: para conseguir algo en la vida, a veces hay que jugar fuerte y apostar a un sólo número si quieres conseguir lo que te propones, pudiendo ganar y llevártelo todo lo que hay sobre la mesa de juego… o perder y quedarte sin nada…

Las letras de las canciones que componen el disco nos hablan de un hombre maduro, que no se encuentra a gusto con la vida que lleva, que concurre a un local de apuestas como los de Las Vegas y decide apostar todo lo que tiene, en un vano intento de cambiar su existencia, para (como era de esperar) acabar perdiéndolo todo. Curiosamente, Eric Woolfson tenía su residencia en Mónaco en la época que estuvieron componiendo y grabando el disco, con lo que no le faltarían motivos de inspiración para sus canciones.

En la primera grabación del disco, aparecen cinco de sus cortes en la cara A y una larga suite de más de dieciséis minutos en su cara B, a su vez dividida en cinco subcortes, que aparecen como canciones propiamente dichas en la versión remasterizada del 2008.

El disco comienza con una canción subdividida en dos: la primera parte (instrumental y que comienza con una fanfarria) dura aproximadamente un minuto, para continuar con una segunda parte, ya con letra, con la voz de Dave Terry, cantante del grupo “Elmer´s  Gantry Velvet  Opera“. Lleva por título el de “May be a price to pay” (Quizá es el precio a pagar) y lo vamos a escuchar en el siguiente vídeo, que era el que promocionaba el tema y en el que aparecían varios de los integrantes del grupo: Alan Parsons haciendo de técnico de sonido, Stuart Elliot a la batería e Ian Bairnson a la guitarra eléctrica:

Algo anda mal en esta casa hoy, mientras el dueño conducía a los sirvientes, decidido a jugar. Algo va a ocurrir, quizá es el precio a pagar. Algo malo se cuece, poniéndolo fuera de control y me siento inútil, no lo puedo arreglar. Algo perverso está poseyendo mi alma y es tan frío, en el calor de la noche. Algo anda mal en esta casa hoy, mientras el hechicero durmió al aprendiz, decidido a jugar. Mientras el dueño escondía a los sirvientes, decidido a jugar, con una energía que supera la del Sol o la de algo que flota en el ambiente. De cualquier cosa que ocurra, nadie más se va a enterar (May be is a price to pay – Alan Parsons Project).

Continuamos con el segundo corte, una de mis canciones con letra favoritas del grupo, que se titula “Games people play” (Juegos a los que la gente juega) y en la que nos encontramos con la voz de Lenny Zakatek, al que vemos cantar (ejem… es un decir… más bien mover los labios mientras suena el playback) en esta antigua grabación del desaparecido programa “Tocata“:

Qué vamos a hacer, ahora que el resto de los chicos han crecido y cómo vamos a malgastar nuestras vidas, si no hay nadie que nos pueda echar una mano. No quiero seguir viviendo aquí, no quiero quedarme, no quiero perder el resto de mi vida marchitándome silenciosamente. Juegos a los que juega la gente: lo tomas o lo dejas, cosas que se dicen. Yo que te prometí las estrellas y la Luna, ¿puedes creértelo? Juegos a los que la gente juega en plena noche. (Games people play – Alan Parsons Project).

La ruleta seguirá girando en la siguiente entrada…

Alan y Eva 2 abril 2012

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“Eve” fue algo decepcionante para mí: uno de los discos más flojos en su totalidad, tanto musical como sonoramente (Andrew Powell).

En 1979 tiene lugar el alumbramiento de un nuevo hijo musical en la familia de los Alan Parsons Project: su cuarto disco, grabado (como todos los anteriores) en esa factoría de la música llamada “Abbey Road Studios”, entre diciembre del 78 y junio del 79, saliendo al mercado el 27 de agosto de ese mismo año con el nombre de “Eve” (Eva):

Publicado también en el sello “Arista Records”, nos muestra en su carátula a dos jóvenes prostitutas parisinas que portan velos para ocultar las huellas del herpes en sus rostros, como manifestación de la decadencia de la belleza femenina debido a la explotación masculina. Un mensaje muy feminista…

El tema sobre el que gira el disco es, evidentemente, el del universo femenino y especialmente las relaciones afectivas hombre-mujer, con la particularidad de que, en la primera grabación (en cassette y en vinilo), la primera cara está dedicada a temas donde la mujer aparece como víctima y en la segunda cara todo son alabanzas hacia ella.

También hay que hacer notar que es el primer disco de los “Project” donde aparecen voces femeninas.

Contradiciendo a lo que el señor Powell dice al principio de la presente entrada, debo decir que el disco comienza con uno de los temas instrumentales que más me impactaron cuando lo escuché por primera vez. Recuerdo especialmente ese suave comienzo orquestal (gracias a la Orquesta de Cámara de la Opera de Munich), seguido del sonido telegráfico que continúa con un loop electrónico proveniente de los sintetizadores y que ensalzan, aún más si cabe, los coros en su parte media. Con todos ustedes, uno de mis temas favoritos:”Lucifer”. Alabemos al “portador de luz“, mientras contemplamos estas maravillosas imágenes de “Star Wars” y de “Star Trek”:

El siguiente corte a considerar (que, a mi entender, hubiera quedado mejor siendo enteramente instrumental: a mí me parece que queda mejor sin letra…) es el tercero, titulado “I´d rather be a man” (Preferiría ser un hombre), con la voz del escocés David Paton, guitarrista y contrabajista del grupo Pilot:

No me marees con tus ojos pintados y maquillada. El pájaro de fuego se oculta cuando te levantas. Tus cabellos dorados son negros. Tus pantalones son ajustados, pero tu piel es poco firme. Pruébalo en sociedad, pero no me marees. Bien, preferiría ser un hombre que interpreta un papel, como haces tú. Preferiría ser un hombre que culpa mi alma, como haces tú. Preferiría ser un hombre que esclaviza, de la manera que tú lo haces. Preferiría ser un hombre, ya que un hombre no se arrastra como tú lo haces. No me marees con tus mentiras fáciles y tus fingimientos. Brillas como una serpiente. El vino es real, pero la copa es falsa. Echame la culpa por lo de la manzana, pero no me marees. Preferiría ser un hombre, porque no quisiera ser como tú (I´d rather be a man – Alan Parsons Project).

Acabamos el desarrollo del disco y la presente entrada con el otro tema instrumental del álbum (por lo general, en la mayoría de los discos de los “Project”, éste comenzaba con un tema instrumental y tenía siempre otro en la parte media del disco). Se titula “Secret garden” (Jardín secreto) y es así de bueno: