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Yo, robot 21 marzo 2012

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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La presentación del disco “Tales of mystery and imagination”, del que hablamos largo y tendido en las dos anteriores entradas, tiene lugar en un escenario poco habitual para este tipo de eventos musicales: un planetario. Más concretamente, en el Planetario del Observatorio del Parque Griffith, muy cerquita de Hollywood, en Los Angeles, con un show de rayos laser digno de nuestro amigo Jarre.

Una pieza importante se viene a sumar al tándem Woolfson-Parsons a raíz de la publicación del disco y no es otro que el director de orquesta, productor, músico y arreglista (entre otras cosas) Andrew Powell.

Andrew y sus partituras...

Multiinstrumentista desde pequeño (pues sabía tocar la viola, el piano, el violín y la percusión), forma parte en su juventud de un grupo de música electrónica llamado “Intermodulation” y se encuentra con Alan Parsons en 1973, con el que trabajan en un disco de “Steve Harley and Cockney Rebel´s“.  Suyos son los arreglos orquestales de “Tales of mystery…”, en concreto los del tema “The fall of the house of Usher”.

El éxito de “Tales of mystery…” les hace ganar el “Grammy” a la Mejor ingeniería de sonido de un disco de música “no clásica” y firman un contrato con la discográfica “Arista Records“, que les publica su siguiente álbum conceptual, basado esta vez en un libro que mi querido amigo Obélix me prestó una vez, sorprendido de que no hubiese leído esta obra cumbre de la ciencia ficción: nada menos que “Yo, Robot”

de mi autor favorito de dicha clase de literatura, Isaac Asimov.

La idea de Alan Parsons Project era hacer discos de calidad independientemente de los artistas o los cantantes. En el negocio del cine estaban empezando a ser más importantes los directores (Hitchcock, Kubrick) que sus obras, y nosotros queríamos que cada disco del proyecto girase sobre un concepto central, en lugar de tener una serie aleatoria de canciones sin relación entre sí (Eric Woolfson).

El disco es grabado en los estudios “Abbey Road” entre diciembre de 1976 y marzo de 1977, saliendo al mercado en junio del mismo año. Su interesante portada

nos muestra a los integrantes del grupo cruzándose en las escaleras tubulares de la Terminal 1 del aeropuerto “Charles de Gaulle“, sito a las afueras de París, mientras contemplan y señalan con el dedo a un robot.

En su contraportada, nos encontramos con esta leyenda:

Yo, Robot… La historia del auge de la máquina y el declive del Hombre, lo que paradójicamente coincide con la invención de la rueda…y un aviso de que su breve dominio en este planeta probablemente terminará, porque el hombre ha decidido crear al robot a su propia imagen. (Contraportada de “I Robot” –  Alan Parsons Project).

Como os decía un poco más arriba, la fuente de inspiración del álbum es el libro homónimo de Asimov, dividido en varios relatos cortos basados alrededor de los problemas morales y filosóficos que plantean las “Tres leyes de la Robótica“, creadas al unísono por Asimov y por su editor (y también escritor de ciencia ficción) John W. Campbell:

Primera Ley: Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

Segunda Ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida que esta protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley. (Las Tres Leyes de la Robótica, del libro “Yo, Robot” – Isaac Asimov).

En las letras de dicho álbum podemos ver el conflicto interior que existe supuestamente en los robots, divididos entre la envidia que sienten por no tener cualidades humanas y el desprecio hacia los seres humanos por su debilidad física con respecto a los robots.

Por otra parte, hay que decir que el disco vuelve a ser adelantado a su época, con el manejo del sintetizador Moog como eje central y recurriendo a los más avanzados efectos de sonido del momento, como por ejemplo el retardo en los canales estéreo y el uso del “vocoder” y del “Projectron”, un “sampler” analógico con el que se podía producir cualquier tipo de sonido.

En la siguiente entrada comenzaremos a desmenuzar lo mejor de los cortes que componen el álbum.

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