jump to navigation

Esperando a Cousteau 13 septiembre 2011

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
Tags: , , , , ,
trackback

La década de los 90 comienza para Jean Michel con un homenaje a un pequeño gran hombre, el oceanógrafo Jacques Cousteau:

Este hombre enjuto y de aspecto frágil nos había mostrado, en sus estupendos documentales de “Mundo Submarino”, los misterios y maravillas ocultas en la profundidad de los océanos.

Resulta que Jean Michel había trabajado con su paisano Cousteau, haciendo la banda sonora de un documental sobre Palawan, un archipiélago perteneciente a Filipinas, que se titula “Palawan, el último refugio”:

En 1990, Jarre saca al mercado un disco titulado “En attendant Cousteau” (Esperando a Cousteau)

un álbum publicado el 11 de junio de 1990, día en que Cousteau cumple 80 añazos y cuyo nombre proviene de la obra de teatro de Samuel Beckett , “Esperando a Godot“.

El disco (que originariamente estaba pensado titularse “Cousteau on the beach”, o “Cousteau en la playa”, cambió su nombre en el último instante) está dividido en cuatro cortes, los tres primeros de los cuales se titulan, respectivamente, “Calypso  Part 1,2 y 3″, en claro homenaje al famoso barco en el que el Comandante Cousteau surcaba los mares en busca de aventuras submarinas:

Calypso

También Calypso es el nombre de un personaje de “La odisea” y el nombre de un ritmo afrocaribeño que tiene gran aceptación en todo el Caribe, pero que es originario de Trinidad y Tobago.

Su mayor peculiaridad es que el ritmo del “Calipso” lo llevan unas percusiones muy originales, los “Steeldrums” o Tambores metálicos

Steel drum o Tambor de acero.

instrumento que, en su origen, parece ser que era una bandeja de horno que se golpeaba para producir sonido, aunque en la actualidad lo que se utiliza son tapas de bidones de petróleo (sí, sí, estáis leyendo bien…) que son golpeadas y calentadas al rojo hasta conseguir la forma de paella gigantesca que habéis visto en la foto superior.

Si queréis haceros una idea de su sonido, no tenéis más que fijaros en el siguiente vídeo:

De este instrumento, de la familia de los idiófonos, deriva un instrumento moderno (creado en el año 2000) que se llama Hang

Hang

que es la unión de dos hemisferios metálicos soldados entre sí por sus bordes y que se toca con las palmas de las manos o con las puntas de los dedos, así:

O el “Hapi”, que es una versión del Hang pero con ranuras en su superficie y un agujero en su base, por donde escapa el sonido

Don´t worry..., be HAPI

También os dejo una pequeña muestra de cómo se toca esta maravilla:

Bueno, ya se me iba olvidando el disco, a veces me enrollo como una persiana y… a lo que vamos.

El álbum comienza con una mezcla de sintetizadores y steeldrums que dura más de ocho minutos y que (a mi entender), es pegadizo pero demasiado comercial, muy alejado de sus primeros trabajos. Voy a ser magnánimo y os voy a poner una versión resumida de 3 minutillos… Ahí va “Calypso Part 1”:

Si os estáis preguntando quiénes son los percusionistas que tocan los “steeldrums” en este disco, deciros que son los “Amoco Renegades” (Los renegados del Amoco”), a los que podéis ver en acción tocando esta “Melodía de las abejas” (The bees melody):

Su nombre hace referencia al barco responsable de una de las mayores catástrofes ecológicas en el mar: el “Amoco Cadiz

Amoco Cádiz

que se partió en dos cerca de la costa de Bretaña en 1978, vertiendo al mar 223 mil toneladas de petróleo, creando una de las primeras mareas negras..., pero sigamos con la música…

Mucho mejor es el siguiente corte del disco, “Calypso Part 2”, con un sonido más planeador, más ambient, aunque recuerda vagamente el comienzo de “Revolution”, su disco anterior:

El disco (y la entrada de hoy…) termina con el tema que da nombre al disco, un corte interminable de casi 47 minutos (siendo la pieza musical más larga que Jarre haya compuesto hasta el momento) y que lleva por título “Waiting for Cousteau” (Esperando a Cousteau, en inglés), del que os dejo una pequeña muestra de tan sólo 10 minutillos:

Si los océanos de nuestra Tierra murieran —esto es, si, de algún modo, la vida de pronto desapareciera—, sería la más formidable, pero también la más definitiva, de las catástrofes en la historia atormentada del hombre y de los demás animales que con él comparten este planeta. (Jacques-Yves Costeau, de su obra “Mundo submarino”).

Anuncios

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: