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Seguimos desvelando secretos musicales… 16 febrero 2011

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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Os habíamos dejado con la miel en los labios en la anterior entrada, en la que os hablaba del disco “The book of secrets”…

Al final me pregunto si uno de los pasos más importantes de nuestro viaje es aquel en el cual tiramos el mapa. Al echar al mar la cuadricula y la maraña de nuestras propias preconcepciones, quizá somos más capaces de encontrar los secretos auténticos de cada lugar, para recordar que todos nosotros somos extensiones de nuestra historia colectiva (Loreena McKennitt).

Pues siguiendo con el resto de canciones del álbum, deciros que el quinto corte del disco está basado en una balada del poeta inglés Alfred Noyes, el cual compuso un poema titulado “The highwayman” (El salteador de caminos):

Julio de 1993, Stratford: algunos amigos han sugerido que añada música al poema de Alfred Noyes, “El Autoestopista”. Esta dramática narrativa trágica, rica en recuerdos de la Inglaterra rural del siglo XVIII, podría ser algo divertido con lo que trabajar en Real World, donde el paisaje de los alrededores parece destilar esa misma atmósfera. Abril de 1996, Estudios Real World: ¡me encuentro con un mapa local que confirma que había realmente un autoestopista en la zona hace tan solo 200 años! Es fácil imaginarse el sonido de los caballos galopando por un senda iluminada por la luz de la luna, o por la cima del monte que se ve desde el estudio (Loreena McKennitt)

No hace falta deciros que cuando Loreena se refiere a un “autoestopista”, a lo que viene a referirse es a lo que en España diríamos un bandolero, alguien que se dedica a atracar por cualquier camino a los incautos que se cruzaban a su paso. En este caso concreto, a los incautos que paseaban las campiñas inglesas allá por el siglo XVIII.

La sexta canción de “The book…” es la pieza instrumental del disco, un sencillo pero bello tema dedicado a la sin par ciudad de Venecia y que se titula “La Serenissima”:

3 de noviembre de 1991, Venecia: Durante mil años, la ciudad “más serena” y más resplandeciente del Adriático. Esta es una época maravillosamente tranquila para explorar la ciudad. Caminé por las estrechas calles del interior y por los bordes de los canales, cubiertos por la humedad: una mezcla de vistas y sonidos que parecen no ser de este mundo. Pasé por el ancestral rincón judío de la ciudad, cuyas paredes muestran indicios de un lado oscuro de la Venecia del pasado (Loreena McKennitt).

Resaltan en este tema instrumental los instrumentos de cuerda, como el violoncello de Anne Bourne, la guitarra de Robin Jeffery, la viola de gamba de Joanna Levine,

Viola de gamba

el violín de Hugh Marsh y la viola de Donald Quan.

Para terminar el disco y la presente entrada, escucharemos el octavo corte del álbum, una hermosa canción dividida en dos partes que comienza igual que termina, con un coro maravilloso seguido de un piano y un violín que subrayan la voz magnética de Loreena. El tema se titula “Dante´s prayer” (La oración de Dante):

Loreena se basó en la Divina Comedia, la obra más conocida del poeta florentino Dante Alighieri para componerla:

18 de diciembre de 1995, Trans-Siberian Railway: La Divina Comedia de Dante continúa en mi mente mientras observo el paisaje que pasa frente a mis ojos, pensando en las gentes que lo habitan y como comparten su condición humana… ¿Nos estamos ayudando o dañando los unos a otros? … ¿Cómo ha llegado occidente a este punto de transición? ¿Honrosamente? ¿Cómo contribuimos nosotros? ¿Cuáles son sus expectativas? ¿Son nuestras vidas realmente como ellos imaginan? Siempre queremos creer que hay un lugar para vivir mejor que el nuestro propio… (Loreena McKennitt).

Aunque la letra también pudiéra ser una súplica del poeta hacia su amada, Beatriz Portinari. No puedo acabar esta entrada sin dejaros la letra de “Dante´s Prayer”, creo que os conmoverá tanto como lo habrá hecho el violín de Hugh Marsh, el violoncello de Caroline Lavelle y la hermosa voz de Loreena. Hasta la próxima entrada…

Cuando la oscuridad del bosque cayó ante mí y todos los senderos estaban cubiertos por la vegetación, mientras los orgullosos sacerdotes dicen que no hay otro camino, yo he cultivado los dolores pétreos. No lo creía porque no podía ver, aunque viniste a mí de noche, cuando el amanecer parecía perdido para siempre, tú me mostraste tu amor a la luz de las estrellas. Vuelve tus ojos hacia el océano, arroja tu alma al mar, cuando la oscura noche no parezca tener fin, por favor, recuérdame. Después, la montaña surgió ante mí, junto al profundo pozo de los deseos, desde la fuente del perdón, más allá del fuego y del hielo. A pesar de compartir este sencillo sendero, solos, qué fragil es el corazón,oh, haz volar estos pies de barro, para alcanzar las estrellas. Insufla vida a este débil corazón, levanta este mortal velo de miedo, toma estas esperanzas deshechas, grabadas con lágrimas, elevaremos estas preocupaciones terrenales. Vuelve tus ojos hacia el océano, arroja tu alma al mar, cuando la oscura noche no parezca tener fín, por favor, recuérdame, por favor, recuérdame… (Dante´s Prayer – Loreena McKennitt)

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