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Sueños paralelos 26 enero 2011

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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Más allá de los viajes hacia la fantasía, los sueños han servido de vehículo a través del cual hemos integrado nuestro consciente y subconsciente, lo real y lo surreal, lo poderoso y lo intangible. Si hay un tema recurrente en estos sueños, es el ansiado viaje en busca del amor, la libertad y la integración. De todos los tipos de sueños que podemos tener, estos son definitivamente nuestros sueños paralelos. (Loreena McKennitt)

En 1989, dos años después de su anterior disco, que comentamos en la entrada anterior, Loreena produce y publica un disco que empieza con el corte que habéis visto en el vídeo anterior y que se titula “Samain night” (que en el calendario celta es el Samhain o Año Nuevo Celta, que cae en el 1 de noviembre, o sea, el día de Todos los Santos o Halloween y que significa, literalmente, el fin del verano).

Dicho disco, que lleva por título “Parallel dreams” (Sueños paralelos)

supone un cambio en la carrera de la artista, ya que es el primero en que Loreena compone e interpreta algunas canciones propias (no como en los anteriores que eran versiones de temas clásicos del folklore) y también es el primero en que empieza a mezclar diferentes tipos de música, a introducir elementos contemporáneos en su música, aunque sigue siendo predominantemente celta.

También se rodea de una decena de músicos que colaboran, con un sinfín de instrumentos, en la mayoría de temas del álbum como, por ejemplo en el tercer corte del mismo titulado “Huron Beltane Fire Dance” (Danza de fuego “Beltane” de los Hurones), que os invito a escuchar en el Reproductor BOX de siempre.

La palabra “Beltane” del tema anterior se refiere a Bealtaine (fiesta del 1 de mayo celta dedicada a Bel, el dios celta del Sol), que significa literalmente “buen fuego”, y que marcaba el principio de la estación veraniega. En todas partes se celebraba encendiendo hogueras. En el centro de Europa también es conocida esta festividad como la “Noche de Walpurgis” o noche de brujas.

Los Hurones son un pueblo indígena norteamericano cuyo canto se escucha, si ponéis un poquito de atención, al principio de la canción.

Pero sigamos con la música, en este caso con el cuarto tema del disco, un clásico del folklore escocés titulado “Annachie Gordon”, una balada romántica  que cuenta un amor imposible al estilo de Romeo y Julieta  y que encontraréis, de nuevo, en el Box.

Harking es hermoso y allí vive mi amado. Tengo el corazón puesto en él y no lo puedo apartar. No he podido apartarlo por mucho que lo he intentado y nunca olvidare a mi amado Annachie. Y es que Annachie Gordon es guapo e inteligente y prendaba a todas las mujeres que veía. Prendaba a todas las mujeres y lo mismo hizo conmigo. Y nunca olvidaré a mi amado Annachie. Bajó su padre y se paró en medio de la puerta diciéndole: “Jeannie, intentas usar trucos de ramera. No quieres a un hombre que tanto te quiere a ti. Debes casarte con el señor Sultán y olvidarte de Annachie porque Annachie Gordon no es mas que un hombre, aunque reconozco que es guapo, pero, ¿qué tierras posee? El Sultán posee terrenos extensos y altas torres. Debes casarte con el señor Sultán y apartarte de Annachie”. Con Annachie Gordon tengo que pedir prestado el pan, pero lo prefiero a casarme con el Sultán, cubierta de oro. Cubierta de oro desde la cabeza a las rodillas, me moriré si no consigo a mi amado Annachie. Vosotros sois mis padres y podéis llevarme al altar, pero jamás le daré un hijo al señor Sultán, jamás doblaré la rodilla ante un hijo ni una hija y me moriré si no consigo a mi amado Annachie. Casaron a Jeannie y de la iglesia la llevaron a casa. Cuando ella y sus damas tendrían que estar celebrándolo, se encierra en su alcoba y llora en soledad. “Ven a la cama, Jeannie, dulce amada mía, sería maravilloso hacerte mi esposa”. “Esposa o Jeannie, tanto se me da, pero en vuestra cama, señor Sultán, jamás me acostaré. Llegó entonces su padre y habló con severidad, diciendo: “Vosotras, sus doncellas, quitadle la ropa”. Y ella cayó al suelo y se hincó de rodillas diciendo: “Padre, mírame, muero por mi amado Annachie”. El día de su boda fue el día en que Jeannie murió y el día en que el joven Annachie regresó con las mareas y las doncellas con las manos crispadas, dijeron: “icuánto has tardado, has estado demasiado tiempo en otras costas, demasiado en otras costas, demasiado en los mares! Han casado a tu Jeannie y ahora yace muerta”. “Vosotras, sus doncellas, cogedme de la mano y llevadme a la alcoba en que yace mi amada”. Y besó sus fríos labios hasta que se heló su corazón y murió en la alcoba en que yacía su amada. (Annachie Gordon – Loreena McKennitt)

En el corte número cinco, nos encontramos con otro hermoso tema titulado “Standing stones”, otra canción de amor cuya letra es tradicional y cuya acción transcurre en las Islas Orcadas, donde se encuentran las “piedras paradas” a las que se refiere el título de la canción:

Standing Stones de las Islas Orcadas

Para finalizar el disco y la entrada actual, nos vamos hasta la octava canción del álbum, todo un canto de la madre Naturaleza en contra de la tiranía del hombre hacia el resto de seres vivos, un tema “a capella”, con el único acompañamiento del violoncello de George Koller. Una maravilla con la que nos despedimos hasta la siguiente entrada:

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