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La canción de “La leñita” 28 agosto 2010

Posted by irreductiblepuntocom in Music.
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Hoy tocaba seguir con nuestros amigos Oskorritas, pero las circunstancias han hecho que en esta entrada toque hablar de músicas más tristes:

A veces no podemos expresar nuestras emociones a través de la palabra y lo tenemos que hacer mediante otros medios, por ejemplo, con la música. Nadie mejor que Vangelis (autor de la melodía que acabáis de oir/ver y que algún día será protagonista de varias entradas de este blog) puede convertir un sentimiento en algo que no se puede comunicar de otra manera que no sean notas musicales y que puede hacer que la tristeza, la infinita tristeza, sea, a pesar de todo, algo bello.

Ayer, una parte de mi infancia quedó irremediablemente deshecha cuando tu corazón dejó de bombear el rojo fluido vital que nos hace seguir vivos.

Hoy acudiré a uno de esos acontecimientos sociofamiliares a los que nadie quiere acudir, en los que ves a familiares y amigos que, de otra manera, no verías en otras ocasiones más agradables e intentas (a veces infructuosamente) consolar lo inconsolable.

Mi mente se llenará de recuerdos, como que en tu casa fue donde pasé mis primeros dos años, en una habitación realquilada, algo muy común en los años 60, hasta que mis padres se trasladaron a su actual vivienda.

Allí dí mis primeros pasos, me salieron los primeros dientes y dije mis primeras palabras en un idioma ininteligible, extraído de un diccionario propio y unipersonal, de loco bajito, donde amañé no era la primera persona del pretérito del verbo amañar, sino el nombre de tu hijo, Juan Manuel; donde caqui no era el color de la tela de los uniformes militares, sino el nombre de tu hija mayor, Candy.

Recordaré también aquella frase lapidaria que pronunciaste cuando, siendo un pequeñajo, estuve a punto de volcar de un codazo el plato lleno de comida: Estoy viendo las sopas en globo…

Y no menos recordaré las tardes de domingo en que mi padre nos llevaba a la playa en su 127, cargado literalmente hasta el techo con 14 personas (la gente alucinaba cuando nos veía bajar a todos del coche, como si saliéramos del camarote de los Hermanos Marx) además de las tumbonas, el parasol, la nevera y la mesa plegable, en un tiempo en que nadie se ponía el cinturón de seguridad ni nos poníamos protección solar en la piel.

En ese coche cantamos más de una vez (con la ayuda inestimable de un azucarero que agitaba David, tu hijo menor y que nos hacía de improvisado instrumento de percusión),una coplilla extremeña que era tu favorita (La canción de la leñita) y que nosotros cantábamos, más por chanza y burla que por otra cosa, tan inconscientes somos de pequeños:

Eché leña a tu corral / pensando que me querías / y ahora que no me quieres / venga la leña que es mía. (Copla popular extremeña)

Todo esto y mucho más quedará siempre en nuestra memoria, en mi memoria. Que esta entrada sea una manera de homenajear y recordar a l@s que ya no están con nosotr@s, ya sean amigos que han cambiado de lugar de residencia, porque ya no son nuestra pareja o por haber transitado ese camino que, tarde o temprano y sin excepciones, todos habremos de recorrer.

Este tema de Bill Douglas (quizá aparezca también por aquí en un futuro) va por tí, querida TIA:

S.R.G., Descanse en Paz.

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